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miércoles

Depredación rima con represión


Desde que empezó el bloqueo selectivo a los camiones de Alumbrera la provincia de Catamarca, el ‘modelo minero’ transnacional se ‘cargó’ tres (nuevos) muertos en América Latina: Bernardo Méndez, en San José del Progreso (Oaxaca, México), Jerónimo Rodríguez Tugri  y Francisco Miranda, del pueblo originario Ngöbé-Bugle (Panamá).


En distintas circunstancias, fueron víctimas de los mismos intereses, factores de poder y modus operandi: Bernardo, asesinado por un grupo paramilitar comandado por el Presidente Municipal por intentar impedir la concesión de agua a la minera canadiense Fortuna Silver Mines Inc.; los hermanos del pueblo Ngöbe-Bugle, asesinados durante una represión ordenada por el presidente Martinelli a un bloqueo de la carretera Intercontinental en oposición a un proyecto minero en territorio de sus comunidades. A ellos, hay que sumar un largo centenar de heridos, y encima, judicializados. Si también tuviéramos en cuenta la cantidad de personas que fueron reprimidas en Cajamarca (Perú) por oposición al proyecto Conga (de la empresa Yanacocha, contralada por la norteamericana Newmont), las víctimas se contarían por millares. Allí, en el norte del Perú -como Beder en La Rioja- Ollanta Humala hizo campaña diciendo proteger las cuatro lagunas altoandinas amenazadas por el proyecto minero y prometiendo decretar su inviabilidad. Ahora, siendo presidente, cambió su postura: “Conga se hace sí o sí”, dijo, y lanzó una fuerte escalada represiva que incluyó el dictado del estado de excepción y la militarización de la región.


No sólo acá, en ‘nuestro pueblito chico’, sino a lo largo de toda América Latina, la minería transnacional a gran escala genera resistencias populares, por los devastadores ‘impactos’ de su voraz metodología extractiva que implica la voladura de cerros enteros, la destrucción de acuíferos y ecosistemas, y el consumo descomunal de agua y energía. En toda América Latina, vemos también el mismo paisaje político: gobiernos e instituciones estatales, funcionando como ‘capataces’ de las transnacionales, usando la fuerza pública para reprimir las resistencias. Ganando elecciones con clientelismo o falsas promesas; luego, más allá de toda ideología, gobernando para las empresas. Lo hacen, dicen, para “combatir la pobreza”; para “fomentar el progreso”… “Es que es la única vía que tenemos para desarrollarnos”, afirman…


Desde que fue ‘descubierta’ (inventada), NuestrAmérica nació ‘subdesarrollada’; se nos conquistó para ‘civilizarnos’, pues éramos una tierra de ‘bárbaros y salvajes’; desde que nos ‘independizamos’ nuestras clases gobernantes lo hicieron en nombre del ‘orden y el progreso’… A lo largo de toda la historia, desde la colonia (visible y palpable) a nuestros días (de colonización invisible) las clases dirigentes y ‘patricias’ de América Latina han gobernado ‘persiguiendo’ el “desarrollo”; han construido y destruido en nombre del desarrollo; han prosperado (ellos) y han empobrecido (a las mayorías); han dictado leyes y han matado en nombre del “desarrollo”… Casi como una obsesión, cuanto más esfuerzos y recursos se invierten en pos de él, tanto  más ‘subdesarrollados’ nos hacemos…


Seguimos siendo presas del dilema colonial: el “desarrollo” es el nombre de la colonialidad, ese estado mental, afectivo y político en el que la dominación y la depredación de nuestras energías vitales, de nuestras riquezas y de nuestros sueños no precisa ya de fuerzas de ocupación extranjeras, ni de ‘virreinatos’; se administra más ‘económicamente’ (como quería en su momento Jeremy Bentham en su “Manual de Economía Política” de fines del siglo XVIII). Los colonos son ‘celosos guardianes de nuestros intereses’, no implican ningún costo a las finanzas de la metrópoli y son incluso más decididamente violentos con su propio pueblo que los mismos (y onerosos) ejércitos de ocupación… Así, Bentham instaba a la corona británica a cesar en su política de imperialismo militarista; el libre comercio, las finanzas y los encantos de la inversión del capital podrían hacer todo mucho más barato y ‘más civilizadamente’…


En pleno siglo XXI, seguimos inmersos en ese viejo trauma colonial; sólo que ahora, tras más de cinco siglos de ‘desarrollismo voraz’, estamos llegando a un estadio definitorio de agotamiento del mundo (materialmente hablando). La crisis climática, la crisis energética mundial y  la drástica reducción del stock de recursos no renovables (entre ellos, las fuentes de agua,  los hidrocarburos y los minerales)plantean un escenario geopolítico para nada pacifista. La guerra, motor impulsor del ‘desarrollo’ de Occidente, está más extendida y diversificada que nunca. No hablamos sólo de las convencionales guerras de ‘ocupación y de conquista’; los colonos les ahorran esas ‘barbaridades’ a los centros de poder mundial; llevan adelante una cotidiana guerra de intensidad variable, que nos va ‘acostumbrando’ a niveles crecientes de violencia y (auto)destrucción…  La ilusión desarrollista se acompaña cíclicamente de momentos de ‘auge’, donde la ‘plata dulce’ y el consumismo de las ‘novedades tecnológicas’ va anestesiando las sensibilidades colectivas sujetas-a-expropiación…


“No voy a permitir el saqueo” prometió Ud., señora gobernadora. ¿Qué significa eso? ¿En nombre de quién/es habla la solicitada reciente del Partido Justicialista? ¿A quiénes está defendiendo/ representando? Del saadismo al castillismo, del brizuelismo al novel ‘frente para la victoria’, en Catamarca, “la minería es política de estado”; eso no quiere decir que la minería sea expresión de un consenso democrático amplio y transparente, sino, más tristemente, que la minería transnacional ha colonizado al estado; que acá se puede discutir cualquier cosa, menos ‘eso’… Que la minería (transnacional a gran escala, de exportación) se hace ‘sí o sí’… ¿Qué tipo de diálogo podemos tener bajo esa premisa, si lo que estamos discutiendo es la in-viabilidad de ese tipo de minería y lo que reclamamos es un modelo sustancialmente diferente de ‘aprovechamiento de nuestros recursos’?
Se nos acusa de ‘fundamentalistas’ y de no tener ‘voluntad de diálogo’. ¿De qué estamos hablando? ¿Cómo hacemos para dialogar, cuando se nos descalifica de entrada, exponiendo inaceptables prejuicios racistas y clasistas (‘hippies vagos’; ‘foráneos’; ‘ignorantes’, etc…)?  ¿Cómo hacer escuchar nuestros planteos cuando la gran mayoría de los periodistas de nuestros medios, no se acercan a preguntarnos por qué protestamos, cuáles son nuestras posiciones y reclamos? ¿Cómo exponer nuestros argumentos, si no tenemos dinero suficiente para pagar solicitadas? Cuando la apelación ‘oficial’ al diálogo queda en un plano de abstracción discursiva sin abrir instancias concretas, institucionales que lo canalicen, sólo expresa una retórica cínica que bajo lo políticamente correcto, impone el autoritarismo de facto…
Dijeron que no iban a reprimir, pero es lo que finalmente hicieron… No les ‘sale’ hacer otra cosa… La represión parece ser un acto reflejo, más cuando de defender los intereses de las ‘grandes empresas’ se trata…  Es que, en contextos (neo)coloniales de depredación, la represión no es un exceso; es una ‘necesidad’. La violencia represiva del estado es el recurso último al que apela la oficialidad del poder para mantener la ‘gobernabilidad’. Dosis diversificadas y variables de asistencialismo, de resignación y de represión configuran la ‘ecuación de gobernabilidad’ del coloniaje administrado por ‘colonos’…  Parece que Bentham tenía razón: esto es más eficaz y más barato que el colonialismo ‘a secas’…  Lo que no calculó bien el filósofo londinense es el ‘costo’ de las rebeliones internas…


Afortunadamente -lo digo como deseo y por convicción-, tenemos alternativas… No tenemos por qué resignarnos a ser el ‘open pit’ y los ‘diques de colas’ para la industrialización de China, India y los países del Norte… Podemos crear vías alternativas al ‘desarrollo’ –otro desarrollo… El ‘destino minero’ es un destino colonial; pero lo que se pretende imponer como tal, no es una fatalidad. Podemos cambiarlo. Estamos trabajando para eso... En cada bloqueo, en cada acto de rebeldía que afirma tozudamente que hay ciertas cosas que no se compran, que no se venden; que el Agua-Vida, no tiene precio… Señores ‘proveedores’, sepan disculpar las molestias.

lunes

Reportaje al Intendente electo de Andalgalá: Alejandro, contra las mineras

El intendente electo de Andalgalá denuncia que su pueblo vive sumido en la miseria, al lado de minas de oro que producen ganancias de miles de millones de dólares

Vive en una casa de adobe y techo de chapa que perteneció a su abuela materna. Su vehículo es una moto Gilera de 200 centímetros cúbicos. Alejandro Páez es maestro de matemáticas, tiene 37 años y fue una sorpresa en las últimas elecciones en la provincia de Catamarca. Contra todos los pronósticos, ganó la intendencia de Andalgalá, una ciudad antigua, pequeña y hermosa, ubicada 250 kilómetros al noroeste de la capital.

Páez empuñó un discurso beligerante hacia las autoridades provinciales y las compañías mineras internacionales que, dice, permiten que su pueblo continúe sumido en la pobreza mientras, a pocos kilómetros de ahí, se extraen miles de millones de dólares en metales preciosos.

Andalgalá está ubicada en uno de los ombligos mineros de la Argentina.

En las cercanías de la ciudad funciona la mina de oro La Alumbrera, el más grande emprendimiento minero a cielo abierto del país hasta tanto alcance su desarrollo mayor el proyecto áureo de Pascua Lama, que se construye entre la provincia de San Juan y Chile. Y a muy pocos kilómetros de la plaza principal de los andalgalenses está prevista la apertura de otra mina de oro y cobre gigante: Agua Rica.

Como todo el oeste catamarqueño, Andalgalá vivió una época de sueños dorados. Fue cuando autoridades locales y nacionales les prometieron un futuro de desarrollo a la vuelta de la esquina gracias a los beneficios económicos que les traería la minería en gran escala. Las promesas se vertieron sobre la mejor caja de resonancia: Andalgalá está en la región con mayor índice de necesidades básicas insatisfechas de Catamarca.

Pero como lo sabe cualquiera que haya recorrido recientemente esa zona del país, la megaminería no la ha conducido hacia el desarrollo. El sueño de los miles de habitantes con empleo en la actividad es hoy una recatada realidad de 50 habitantes con trabajo directo en las compañías mineras. Andalgalá no ve claro su futuro y tiene complicado su presente: la ciudad está profundamente dividida entre quienes apoyan y quienes condenan los emprendimientos a cielo abierto.

–¿Cómo se puede estar en contra de la megaminería y ganar las elecciones en una de las zonas mineras más importantes de la Argentina?

–El tema mío con la problemática minera es que tengo una visión escéptica sobre lo que ha dejado hasta hoy la minería a gran escala que se da en mi departamento y en otras zonas de la provincia. Esto no ha dejado certeza en lo económico ni en lo ambiental. Por eso, aun teniendo un superemprendimiento como Bajo La Alumbrera, que ha aportado una ganancia sustancial a la Provincia y sobre todo a la Nación, y que dio ganancias excepcionales a las empresas a las que hasta les permiten evadir cuestiones fiscales, a nosotros y al oeste de la provincia no nos dejó nada.

–¿Cómo cree que deberían cambiar las cosas?

–Mire, tenemos una población de casi 20 mil habitantes y no contamos siquiera con un centro de salud adecuado para la gente; hay que viajar más de 200 kilómetros por cualquier enfermedad. Existe un hospital, pero no tiene profesionales. No hay oftalmólogo, no hay nefrólogo, no hay traumatólogo, no hay un oncólogo, pese a que tenemos una proliferación de casos de cáncer de mama. Justamente ayer, cuando usted me llamó para esta entrevista, no lo pude atender porque estaba en el velorio de una familiar que murió por cáncer de mama. Estuvimos a gritos pidiendo un mamógrafo, por la gran cantidad de decesos que tenemos; nos enviaron uno y hace más de un año que lo tenemos empaquetado y sin funcionar porque no hay personal que lo sepa manejar. Imagínese, si hasta la sala de rayos X está toda partida, por una falla estructural de los cimientos. Lo único que hay es una ambulancia que, cuando llega un caso grave, carga al paciente y lo lleva a la capital por una ruta provincial que está en un estado desastroso. Ni eso tenemos; estamos marginados hasta por las rutas.

–¿Cómo se supera eso?

–Tenemos un solo instituto de estudios superiores, que es la única salida educativa para gente de escasos recursos, y hoy ni siquiera tiene edificio propio: alquila. Esas son cosas que deberían cambiar, para darnos la posibilidad de ir accediendo a un mejor nivel de vida, para no depender siempre del Estado y poder emanciparnos, dentro de nuestras posibilidades. Hoy, una chica que sale del secundario en Andalgalá no tiene el mismo apoyo ni estímulo que un chico que vive en la ciudad. Y si ese adolescente tiene múltiples inconvenientes para acceder al estudio superior y no cuenta con estímulo familiar, porque los padres económicamente por ahí no tienen para pagarle un libro, termina sin estudiar en un tercer nivel y es una persona que en poco tiempo se convierte en mamá o papá muy joven, con dificultades económicas. Eso genera falta de salida laboral, de capacitación, y los deja en manos de las presiones de los políticos de turno. Yo quiero una rama de la universidad de la capital, una oferta laboral más amplia, para que los chicos tengan otras opciones. Si no, siempre emigran a estudiar a La Rioja, Tucumán o Córdoba, si sus padres pueden pagarlo. Tenemos cuatro escuelas secundarias de las que egresan unos 200 alumnos por año, y de los estudios terciarios ninguno está relacionado con la minería.

–¿Los dirigentes anteriores a usted no levantaron esos reclamos?

–Creo que soy parte de una camada de dirigentes que tiene una diferencia generacional clara respecto de los anteriores. Mi partido, el radicalismo provincial, ha estado dominado por una clase económica alta, integrada por comerciantes que usaron la estructura política en favor de sus intereses económicos. Nosotros queremos resguardar los lugares donde vivimos contra el saqueo y el avasallamiento que han sufrido siempre los pobladores de menores recursos. Los viejos políticos entregaron nuestro patrimonio.

-¿Por qué van a creer que usted no va a hacer lo mismo?

-¡Ja, ja! Yo busco mi bienestar personal, pero también el de mis semejantes. Vivo en una casa humilde, soy docente. Ni auto tengo; mi patrimonio personal es una moto común. No soy un potentado. Antes, los candidatos tenían que tener un buen patrimonio; era como que la sociedad veía que si uno había sido exitoso en el manejo de cuestiones económicas, iba a ser buen administrador del municipio. Yo llevo cuatro años ejerciendo de concejal; se dice que la clase política pacta y hace arreglos, pero yo los arreglos los tengo que hacer en la casa de mis abuelos, donde vivo...

–¿La llegada de las grandes mineras les ha solucionado algún problema?

–De empleo, no. Habrá 50 personas de Andalgalá trabajando en la minera, entre más de mil empleados. El municipio tiene 10 veces más empleados: 500. En el caso de la minera Agua Rica, tiene una oficina para cuestiones administrativas en la que está a cargo un ciudadano chileno. Es como si a mí me pusieran a manejar las relaciones sociales en un lugar de Chile del que no conozco sus costumbres. Las mineras sólo hacen acuerdos con nuestra comunidad para dar pequeños beneficios o contribuciones subsidiarias y casi que terminan cogobernando con el municipio. Es como una oficina de caridad grande; no hay programas. La Provincia debería aportar a estos municipios, porque tenemos derechos propios. Es esta la jurisdicción extractiva del recurso no renovable. Agua Rica quiere explotar la montaña a escasos 16 kilómetros del casco céntrico, sobre nuestra cuenca hídrica. Y ambientalmente aquí nadie ha hecho una demostración clara de que la explotación no va a generar contaminación.

–¿Qué respuesta han recibido ante ese temor por una posible contaminación?

–¿Quién va a dar explicaciones? ¡Nadie! Nadie del gobierno actual vino nunca desde que se suscitó esta problemática social. Nunca nadie dio la cara, menos el gobierno. Y la gobernadora electa de Catamarca (la kirchnerista Lucía Corpacci), en vez de venir a conversar a Andalgalá y hablar con los sectores en pugna, para decir “vamos a tener una relación cordial entre quienes defienden y quienes objetan la minería”, lo primero que hizo fue ir a San Juan a reunirse con el gobernador (José Luis) Gioja y luego decir desde la capital que va a instalar un modelo minero similar al de San Juan. Es una estrategia incomprensible; primero debería haber venido a hablar acá.

–¿Ya tuvo contactos con miembros de las mineras?

–Cero contacto. Conmigo nunca se reunieron, porque subestimaron mis posibilidades. Pensaron que no iba a ser elegido. Además, las empresas tienden a ayudar económicamente al candidato afín a sus intereses, no a quienes tienen una visión escéptica del tema.

–¿Sus rivales recibieron ayuda de las mineras?

–Mire, no en los papeles, pero se sobreentiende. Los otros dos candidatos estaban vinculados al poder. Uno era el actual intendente y el otro es proveedor de las mineras. Por eso, jamás pensaron que un joven que hacía campaña en una moto iba a ganar la elección.

–¿Esa división se ve también en la calle?

–Claro. Acá en Andalgalá hay una disyuntiva muy grande, que afectó las relaciones, caló en el seno mismo de las familias. Estamos divididos, porque unos están a favor y otros en contra. Hasta los bares que hay en el casco céntrico están divididos: a uno van los que están a favor de las mineras y a otro los que están en contra. Eso también llévelo al plano educativo. En las escuelas se produce esta disyuntiva que nos ha destruido como sociedad y, mientras le prestamos atención a esto, se nos pasan de largo problemas como el alcoholismo y las drogas, porque focalizamos la atención sólo en esto otro.

–¿Cómo piensa gobernar con esa división?

–Sé que cuando asuma tengo que gobernar para todos, promineros y antimineros. Nuestra estrategia será de cordura. Respecto de la minería, hay cuestiones que puedo trabajar y operar, pero en los grandes problemas la potestad no la tiene el municipio, sino la Provincia o la Nación. A mí me queda ser alcalde de la ciudad y mantener limpias las calles y usar los fondos que lleguen para volcarlos en beneficios productivos para el departamento. Hay que sanear este divisionismo y buscar una sociedad más pujante, defendiendo nuestro territorio.

–¿Se definiría como un intendente antiminero?

–No. No puedo definirme como antiminero, porque acá tenemos otros intereses en la pequeña minería, tenemos otras actividades extractivas, como la de la rodocrosita. El problema es la minería a cielo abierto; soy escéptico respecto de lo que produce esa minería.

–¿Cree incompatible la minería a cielo abierto con el desarrollo de Andalgalá?

–Simplemente, no voy a poder cambiar el contexto nacional e internacional, la política capitalista de la mayor parte del mundo occidental favorece esta actividad. Yo soy simplemente el intendente elegido del pueblo, con una visión determinada. Me han dado la facultad de gobernar para el bien de mi comunidad. No voy a hacer como el intendente actual, que tomó partida por una opinión y se metió en una máquina de picar carne. Tengo que ver cuáles son mis posibilidades; no puedo cambiar la política internacional.

–Pero eso no le impide tener una opinión sobre el problema...

–Este marco es muy malo, muy malo. Cuestiono el marco legal nacional por sus excepcionalidades grandiosas a favor de las mineras y los capitales internacionales.

–Si cambiara el marco legal, ¿aceptaría la megaminería?

–Primero tendrían que demostrarle a mi pueblo que no nos van a contaminar luego de agotar un recurso natural. Como esa demostración nunca se produjo, soy escéptico.

–¿Está en marcha algún estudio para darles esa tranquilidad?

–Si es así, lo desconozco.

–¿Qué le ha respondido el Gobierno provincial?

–Todavía no tengo vinculación alguna con las autoridades provinciales.

–¿Guarda algún recuerdo de las promesas vinculadas a la minería que recibió la región?

–Uh... había una expectativa generalizada, un sueño tan grande... Creíamos que la minería nos iba a cambiar el panorama al ciento por ciento, que íbamos a tener un buen futuro. Cuando vimos las camionetas cuatro por cuatro en que se movían los de las empresas, creímos cuando nos decían que íbamos a tener un sistema de salud grandioso, que íbamos a expandir las rutas, a conectarnos con otras urbes, que habría más de 1.500 empleados en la minera... Era una expectativa grandiosa.

–¿Con qué sueñan ahora en Andalgalá?

–Con las cosas que ya le dije: nada vinculado con el oro.


domingo

Tecnología minera para la contaminación y el saqueo en gran escala


En mayo de 1993, Menen, Cavallo y Gioja, entre otros, con el lobby del Banco Mundial, impulsaron la modificación del  marco legal de la actividad minera, abriendo  las puertas del país para el ingreso masivo de empresas mineras transnacionales.

A la luz de lo que ahora sabemos, a partir de allí la Secretaría de Minería de la Nación y su órgano técnico el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR),  elaboraron en sucesivas etapas los denominados “Proyectos específicos tendientes a incrementar la oferta minera”, que incluyeron la obtención de información sobre la localización, elementos químicos presentes, reservas de mineral, cuantificación, etc. de infinidad de yacimientos dispersos en gran parte del territorio nacional. El nuevo plan exploratorio oficial se inició en 1995 y se extiende hasta el presente. La Secretaría de Minería contrató para esos trabajos de alta tecnología, a diferentes empresas del Canadá.

Desde entonces, la localización de los nuevos yacimientos minerales se hace por medio de la detección de la radioactividad del Uranio, Torio y Potasio; se utiliza una tecnología denominada “Magnetometría y Espectrometría de Rayos Gamma-Geofísica Aérea, ratio Uranio/Torio”, que consiste en la toma de “imágenes” por un magnetómetro y una cámara gamma montados sobre un avión o helicóptero que efectúan vuelos a baja altura sobre la región a explorar, siguiendo un itinerario de líneas paralelas. Luego esos registros son procesados y volcados en Cartas de Geofísica Aérea.


La Espectrometría de Rayos Gamma es un método geofísico aéreo o terrestre que mide la radiación gamma emitida durante el “decaimiento” de elementos radioactivos naturales que están presentes en la Tierra. Existen muchos radioelementos naturales, pero únicamente tres, el Uranio, el Torio y el Potasio tienen isótopos (átomos inestables) que emiten radiación gamma con la intensidad suficiente para ser medidos por esa tecnología.

La presencia de altos valores de radioactividad, en general, demuestra desde una perspectiva técnica, la existencia de un yacimiento o mina, ya que cuando el magma o roca fundida de las profundidades del Planeta subió a la superficie hace millones de años en forma de volcanes o como afloramientos, lo hizo con todos los elementos químicos de la Tabla Periódica presentes en ese ámbito y tiempo geológicos, enfriándose  luego y transformándose en rocas con elevada “mineralización”. Se detectarán entonces el Uranio y el Torio, pero también estarán presentes en esas rocas metales valiosos como el Oro, la Plata, el Cobre, contaminantes como el Arsénico y el Plomo, algunos Lantánidos, etc.

Localizado de esa forma un yacimiento, para tener más información sobre los elementos químicos que posee y su concentración (ley), el Segemar  procede a realizar el “Levantamiento Geoquímico”, en el cual se toman muestras de sedimentos de corriente de cursos de agua, incluídos los secos, las que son analizadas en laboratorios de Canadá, aplicando técnicas denominadas  Activación Neutrónica Instrumental (AANI) y  Espectroscopía de Emisión en Plasma Inductivamente Acoplado (ES-ICP), volcándose los resultados en Cartas Geoquímicas.

El SEGEMAR, obviamente por decisión política de  los sucesivos gobiernos nacionales desde 1993, ha impulsado esta acelerada exploración de los recursos minerales del país, sufragada con los impuestos pagados por la ciudadanía, para luego entregar los resultados completos a las transnacionales mineras, las que se dedican luego a volar las montañas con explosivos para aflojar la roca y extraer los metales, utilizando maquinaria en colosal escala para acelerar ese proceso, producir rápidas exportaciones y prescindir de mano de obra local.

Resumiendo, las rocas donde el Espectrómetro de Rayos Gamma y el Magnetómetro detectaron altos niveles de radiación gamma emitida por Uranio, Torio y Potasio, son las mismas que las empresas mineras hacen estallar a cielo abierto con dinamita para triturarlas,  levantando y dispersando en el ambiente toneladas de material particulado o polvo mineralizado radioactivo, el cual es arrastrado por los vientos o corrientes aéreas hasta cientos de kilómetros de distancia, aumentando paulatinamente la concentración de elementos contaminantes en el aire, el suelo y el agua.

Esta es la forma en que las empresas mineras transnacionales, en complicidad con las autoridades de Minería nacionales y provinciales, al amparo de un régimen legal que es necesario derogar en forma urgente, están depredando el medio ambiente en vastas regiones de nuestro país, condenando a millones de compatriotas a convivir con la ominosa amenaza y efectos de la radioactividad. Es vastamente conocida la acción del Uranio sobre el cuerpo humano, en el que provoca cáncer, leucemia y enfermedades degenerativas.

Como ejemplo tenemos el caso de la primera mina a cielo abierto del país, La Alumbrera, ubicada a 45 kms al NO de Andalgalá en la Provincia de Catamarca, Argentina; se inició su explotación en septiembre de 1997 y extrae oro, cobre, plata y molibdeno. Al cabo de dos o tres años,  esa ciudad en especial, pero también Belén y otros pueblos cercanos, comenzaron a ser asolados por los casos de cáncer, esclerosis múltiple y otras graves dolencias, antes infrecuentes en la región. Esta situación se produce asimismo en la Provincia de Tucumán, por donde se extiende el transporte del mineral para su exportación.


La contaminación ambiental es el más grave problema de la minería a cielo abierto, pero no es el único. También están el brutal saqueo de los recursos naturales no renovables; la ausencia de beneficios económicos concretos para la sociedad argentina; el antagonismo generado en los conglomerados urbanos directamente afectados, entre los que están a favor o en contra de esa actividad; la compra por parte de las empresas mineras de los medios de comunicación locales y regionales, para ocultar la degradación ambiental, política, social y económica que producen; la captación por medio de dádivas u otros mecanismos, de la voluntad de funcionarios nacionales, provinciales y municipales de diverso rango; la ausencia total de controles sobre las actividades de las empresas mineras por parte del Estado; etc.

Por todo ello, la minería a cielo abierto debe ser prohibida en toda la República Argentina de forma urgente.

Roberto Luna

miércoles

Escuchala a Gloria Peña, la nueva concejal de Andalgalá en defensa del agua. Una grosa.


Escuchemos esta nota a Gloria, concejal de Proyecto Sur recientemente electa en Andalgalá. Un orgullo ella y todxs lxs que siguen dando la pelea ahí a escasos kilómetros de la minera mas grande del país.

lunes

Fiesta en Andalgalá !! ganó Proyecto Sur, perdió la megaminería


Un alegría enorme la de lxs cumpas anoche, dando vueltas en la plaza del pueblo festejando la victoria de Alejandro Páez, el nuevo intendente electo de la mano de Proyecto Sur.Tuvo clarito todo el día que la batalla fué “minería sí o minería no”. 


En el medio de subsidios, cajas de alimentos, colchones y tantos otros “incentivos” que pasaban de un lado para el otro, en una disputa ajustadísima entre el Frente Cívico y el Frente para la Victoria, se impuso la voluntad de todo un pueblo que sólo con su lucha y su firmeza dijo nuevamente NO A LA MINA.

A lo largo del comisio, no faltaron los aprietes de Minera Agua Rica, que puso a su consultora para el boca de urna (prohibido x la justicia) y a sus matones para meter votos truchos de la lista de Proyecto Sur en las escuelas.

Leé aquí mas noticias sobre la elección.

lunes

Glaciares catamarqueños impactados por minería

Filo Colorado de Xstrata y Agua Rica de Yamana Gold impactan pero omiten en sus EIAs la existencia de glaciares de roca y ambiente periglaciar en Catamarca.
Haciendo clik aquí, mas detalles sobre el informe presentado por el CEDHA

domingo

jueves

Corte a las mineras

Con un sol y un viento que partían la tierra, durante el lunes y martes pasado se realizaron cortes simultáneos en las provincias de La Rioja, Catamarca, Tucumán y Mendoza, impidiendo el paso de vehículos y camiones de empresas mineras y contratistas. A la vez, se recolectaron firmas entre los vehículos particulares, con una excelente respuesta por parte de la gente que a pesar de la demora para circular respondía en la mayoría de los casos con su adhesión.

Sólo en el corte de ruta 337, entre Santa María (Catamarca) y Amaicha (Tucumán), a pocos kilómetros de La Alumbrera, el primero de estos mega-emprendimientos del país, se recolectaron más de 20 planillas de firmas solicitando la modificación de las leyes nacionales y provinciales que rigen la actividad, en su mayoría gente de estas localidades. En varias oportunidades, cuando se paraban colectivos interurbanos y se explicaba la razón del corte, los pasajeros solicitaban detener la marcha al chofer para firmar.

La medida concluyó de manera exitosa, tal como lo señala la siguiente nota, enviada por el compañero Fernado "Tino" Olivera, de Tinogasta, Catamarca: